|
Los nutrientes son partículas contenidas en los alimentos necesarias para cumplir funciones importantes en el cuerpo. Por ejemplo, los carbohidratos mantienen los niveles de glucosa en sangre (glicemia) y proporcionan energía al cuerpo. Las grasas proporcionan energía, sostienen las vísceras, protegen de los golpes, mantienen el calor del cuerpo. Las proteínas se encargan de formar y reponer los tejidos
y son responsables del crecimiento. Por esto los niños, las embarazadas, etc. tienen necesidades especiales de este nutriente.
A continuación se detallan los distintos tipos de
nutrientes.
Calorías.

Las Calorías son una unidad de medida de la energía que se encuentra en los alimentos en forma de nutrientes. Estos nutrientes son proteínas, Grasas y Carbohidratos, los cuales aportan 4, 9 y 4 Kcal. por cada gramo respectivamente. En los alimentos existen otros nutrientes que no aportan Calorías, aunque son muy importantes para realizar funciones específicas en el organismo (vitaminas y minerales).
Macro Nutrientes.

Los Carbohidratos, las Grasas y las Proteínas se denominan Macro
Nutrientes, ya que el cuerpo los necesita en cantidades más grandes que el resto de los nutrientes.
Los Carbohidratos (CHO) son el “combustible natural” para nuestro
cuerpo. La unidad más simple de ellos es la glucosa. Una vez que los CHO son absorbidos se transforman en glucosa y por lo menos el 99% de ellos son utilizados por el organismo con la finalidad de producir energía.
Por otra parte, los principales CHO ingeridos en la dieta son el almidón (cereales, tubérculos, leguminosas), la sacarosa (azúcar de mesa), la lactosa (en la leche), fructosa (en las frutas) y la fibra (vegetales, frutas, cereales integrales, leguminosas).
Las Grasas son las “amigas con medida”.
La mayor parte de ellas está constituida por triglicéridos, aportan 9
Kcal./gr. Así pues, su presencia eleva la densidad energética de la dieta. En numerosos estudios epidemiológicos se ha relacionado el exceso de triglicérido en la dieta con patologías tales como
arterosclerosis, tumores de mama y del colon y la obesidad.
Los Ácidos Grasos
(AG) son la unidad mínima funcional de los triglicéridos y fosfolípidos.
Los hay Saturados. Estos cumplen un fin energético y se dice que pueden ser dispensables para el organismo. De hecho se recomienda moderar
o adecuar su consumo al 10% del aporte de grasas total, ya que están relacionados con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Además se pueden sintetizar del acetil coenzima A.
Ácidos Grasos Insaturados, pueden ser Monoinsaturados
contenido en el aceite de soya, aceituna, aguacate, Poliinsaturados, contenido en el aceite de girasol, ajonjolí, maní, etc. Estos ácidos grasos se caracterizan por ser líquidos a temperatura ambiente y son los más recomendados para el consumo humano, ya que no están relacionados con enfermedades cardiovasculares.
A la hora de elegir una grasa para la alimentación es bueno tener estas
consideraciones y además tener en cuenta el contenido de vitamina E en los aceites. Uno de los que contiene mayor cantidad de esta vitamina es el aceite de Girasol.
Las Proteínas son los “ladrillos del organismo”.
Son estructuras moleculares cuya constitución principal es una forma de cadena compuesta por
Aminoácidos (AA). Una vez que son digeridos estos AA
pasan a la circulación y luego conforman proteínas que cumplen funciones como:
catálisis enzimática, transporte y almacenamiento, generación y propagación de la señal eléctrica,
movimiento, soporte mecánico, protección inmune, control del desarrollo y la diferenciación.
Estos
nutrientes cumplen un papel fundamental en la formación y reposición de tejidos, por esto su requerimiento incrementa en etapas de rápido crecimiento, como el primer año de vida, la adolescencia, el embarazo y la lactancia. No son utilizadas como fuente de energía, salvo en situaciones donde las necesidades de energía sean extremas, es decir, cuando hay falta total de nutrientes suplidores de energía como los CHO y los lípidos (Inanición Prolongada). También cuando
se excede su consumo se almacenan en forma de glucógeno o de grasas.
Existen valores de digestibilidad para cada proteína y dentro de las de buena calidad están la proteína de la leche (lactoalbúmina y caseína), del huevo (Albúmina), la de la carne (mioglobina), es decir las de origen animal. Las proteínas de origen vegetal son de baja calidad, por ejemplo, las de los cereales (maíz, arroz) es deficiente en lisina, mientras que las de las leguminosas (caraotas,
frijol) lo son en aminoácidos azufrados. Al mezclar cereales y leguminosas opera una corrección de las limitaciones de cada uno y se obtiene una proteína de buena calidad.
|